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Viviendo de cuentos 

Dejé impregnadas las páginas de todos los libros que leo con tus restos de ADN, bajo cada uña estuviste hace demasiado tiempo 

Lo más absurdo de todo es que sin que tu quieras, de cuando en cuando los recupero. Vuelven a mis huellas pasando las páginas al releerlos.

¿Qué culpa tienen ellos de que tu ya no estés?

¿Cómo osas volver a mis Dedos?

Lavo mis manos con furia, con jabón, frotando hasta casi agrietar mi piel, para que todo desaparezca por ese sumidero del olvido.

No, ya no te quiero, nunca te quise, sólo fuiste un sueño que mis libros crearon para mi en un universo paralelo, lleno de princesas y unicornios, lleno de abrazos y besos. 

No puede ser realidad cuando se escribe con cuentos.

Carla

Pseudonimo voluntario, de esta que lo es…

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Dedicados

Su frente cristal quebrado

 

Con sus grandes ojos castaños mira al mundo curiosa,
rebulle en su frente un caracol que se columpia
tapando intermitente
parte de una de sus largas y rizadas pestañas.

El sol le hirió al mirarle de frente,
mientras bebía los paisajes
emborrachaba sus sentidos.
Tocada por un rayo de luz
se quebró como con reflejo de fuego,
rompiendo el fino cristal de su frente.

Silencio la bella del monte duerme,
necesita descansar , tiene fiebre,
quiere que le contemos un cuento
pide que le llevemos flores.
Que mimemos sus letras,
que ocupemos sus renglones.

Silencio no la despiertes
que tiene sus alas tapadas,
y a veces cuando si se emociona
Inconscientemente las bate,
y no quiero que se destape en plena noche
y vuele lejos
uniéndose definitivamente al grupo de hadas del bosque
y nos deje solos
a los enanos que habitamos bajo las flores

Duerme, descansa,
te traeremos los colores,
para que no eches de menos
el aroma de tu monte.
@carlaestasola
Extremadura 29 de octubre de 2016 a las 22:00

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Ecosistemas

Montes viejos, encinas verdes

 

 

Desde la inmensidad de la Dehesa,

he contemplado las pocas casas

que apiladas en un pequeño monte viejo,

y de perfil redondeado

componen el paisaje de mi recién adoptado pueblo.

 

Recopilar el corcho de los alcornoques,

mientras hago fotos eclipsada por la luz

del amanecer en la piel rubia de las vacas

que pastan las secas hierbas en este calor

mientras una imperceptible sonrisa aflora

y los ojos de esta madrileña brillan

verde encina,

verde jara,

verde la mirada.

bici2

 

 

@carlaestasola

25/08/2016 a las 22:01

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