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Daños colaterales

A veces culpamos a los demás de los defectos que nosotros mismos cometemos, siempre es más fácil encontrar la paja en el ojo ajeno.

Hablar de daños a terceros, cuando los segundos fueron los que hicieron daño a los primeros es realmente para reírse, o llorar de la pena.

Seguramente si hubieran sabido que estaban haciendo daño, no habría sido tan divertido, pero lo estaban. Y ahora claro se quejan de daño ajeno, cuando en su día no supieron ver como tal el propio.

Paradojas de la vida, todos hacemos daño, el problema está en el orden, quien fue el primero, el segundo o el tercero, todos fueron culpables.

Hay daños sutiles, esos en los que se muestra la intención de herir, pero sólo la puntita. Utilizar las canciones que la segunda regaló, las imágenes que sabes doleran, o a las amigas comunes para obtener información.

Todas esas minas van surtiendo su efecto. Lo esperado es sencillamente obviarlo o morder.

Pues yo, debí nacer sin duda, con algún defecto de fábrica porque a mi cuando me duele, muerdo.

Cuando se quiere saber, se sabe, y cuando se quiere cerrar los ojos para no ver, luego no puedes culpar a otros de tus heridas. Si cuando pudiste no lo hiciste, si cuando viste obviaste, no vengas ahora con tonterías.

 

Carla

antigua @carlaestasola

 

 

 

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